martes, 12 de octubre de 2010

Azul

Azul tus ojos
Azul tu boca
Azul tu pelo;
Tus manos azules
Y azul de cielo
Tu sonrisa
Y el milagro de que me ames
Como yo te amo.

Despertar

Y amanecía;
Amanecía en abril,
En junio y en septiembre;
Amanecía siempre.
Se escapaba el sueño de mi vida
Entre las sombras de la noche
Y la madrugada
Y yo, entonces,
Volvía a ser una mujer solitaria.

De sol y de cielo

Cuando me besas
No sé si tus labios
Acarician los míos,
O un pedazo de cielo
Se me prende en la boca,
Porque tiene tu amor
Un sabor a, infinito,
Profundo y suave
Que me invita a olvidar
Que yo existo.

Y cuando luego me abrazas
Viene el sol
Con sus dedos de fuego
A rodear mi cuerpo entero
Porque de sol y de cielo
Es el amor que tú me tienes
Y el amor que yo te tengo.

Hija mía

Hija mía, yo que hoy sólo te pienso
Que sólo te puedo acariciar
En el mundo invisible de los sueños;
Yo que de sedas te voy tejiendo
Con mi alma y con mis versos.

Un día te veré llegar
De las alitas de un ángel
Vestida de ilusión
Con la mirada de cielo
Y la sonrisa de sol.

Te imagino, mi niña,
De grandes ojos negros,
De manitos blancas, chiquitas,
De palabras dulces
Y de inocente alegría.

Te imagino, una rosa sin espinas,
Y toda la pureza
De la niña, Virgen María.
Te imagino, mi pequeña,
Una infinita porción de Dios
Que me llamará, mamá,
Cuando lo pida el amor.