martes, 12 de octubre de 2010

Hija mía

Hija mía, yo que hoy sólo te pienso
Que sólo te puedo acariciar
En el mundo invisible de los sueños;
Yo que de sedas te voy tejiendo
Con mi alma y con mis versos.

Un día te veré llegar
De las alitas de un ángel
Vestida de ilusión
Con la mirada de cielo
Y la sonrisa de sol.

Te imagino, mi niña,
De grandes ojos negros,
De manitos blancas, chiquitas,
De palabras dulces
Y de inocente alegría.

Te imagino, una rosa sin espinas,
Y toda la pureza
De la niña, Virgen María.
Te imagino, mi pequeña,
Una infinita porción de Dios
Que me llamará, mamá,
Cuando lo pida el amor.

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